Leyendas de Alemania

Un ruiseñor de Basilea

Un día de mayo del año 1433 en la época de Concilio Basilea, un grupo de eclesiásticos fue a pasear por un bosque cercano de la ciudad. Formaban aquél prelados, doctores, monjes de toda clase, y y discutían acerca de puntos difíciles teológicos, poniendo distingos, argumentando, acalorándose acerca de las annatas, las expectativas y las

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La muerte de Sigfrido

El enano Alberico había muerto con el dolor de no poder recuperar el anillo de oro. Pero esta obsesión del anillo de los Nibelungos se conservaba intacta en su hijo Hagen que era, si cabe, más cruel que su padre. El ambicioso Hagen tenía dispuesto un plan diabólico para hacerse con la ansiada joya. Para

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Sigfrido

El dios Wotan había dejado el anillo encantado en la gruta del bosque que un horrible dragón custodiaba celosamente. Pasaron así años y años y, sin embargo, ninguno de los que conocían la existencia del anillo podían olvi­darla. Les había envenenado el corazón. Entretanto, bajo la vigilante y amorosa guía, del con­trahecho y maligno enano

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La Walkiria

En el principio de los tiempos, los dioses del pueblo germánico vivían en un refugio de paz y dicha llamado Walhalla. Allí vivían también las walkirias, las inmortales vírgenes hijas de Wotan, doncellas bellísimas e indomables que, cabalgando en sus corceles blancos, to­maban parte en la guerra, y recogían del campo de batalla a los

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El oro de Rhin

Hace muchos años había en Germania, en las boscosas orillas del rio Rhin, un pueblo de enanos llamados los Nibelungos. Y era sabido que el Rhin guardaba en su lecho mucho oro, aunque la verdad era que hasta entonces nadie había ido a comprobarlo. Los Nibelungos vivían en cavernas subterráneas trabajando con maravillosa habilidad los

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