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En la empresa donde estoy trabajando uno de los socios me dio la oportunidad de poder visitar un lugar bellísimo y escondido de mi hermoso país, después de 6 horas de viaje en carretera y 45 minutos en lancha, llegamos a una finca “El Paraíso Perdido” en medio de la nada, rodeados de océano y pantanos, pude divisar 6 ranchos de visitas, la casa patronal, una sección de hamacas, y un rancho adaptado a ser la cocina y comedor, al momento de mi llegada, nos esperaban los ayudantes de la finca (ósea el guardián y su familia), personas que al verlas sonreír no despiertan ningún tipo de malicia, más seguridad y un alma pura, ayudaron con mi equipaje; y evitar que casi me ahogara al bajarme de la lancha, tropezarme con la orilla de la misma y caer directo al mar, en ese momento una intrépida mano me agarro de la camisa y saco de un tirón a flote…(no puedo dejar de sonreír al recordarme de ese momento)

Me dieron el mejor hospedaje del lugar, algo sencillo, mas no faltaba ninguna comodidad en la misma, simplemente la vista era una maravilla, todo alrededor era tal y como dice el nombre un “Paraíso”; No había nadie más hospedado en la finca, que hermoso tener este lugar solo para mí, mi pensamiento, mi…un merecido descanso…forzosamente me desconecte del mundo, sin tecnología, casi no se lograba señal de celular, mucho menos Internet, tras lograr de alguna forma encontrar un lugar especial y cabe mencionar único lugar donde raras veces entraba señal, aprovechaba para ver que estaba sucediendo leyendo alguna red social, sin embargo era una paz, estar lejos de todo…olvidarse de todo…de todo…

Caí rendido la primera noche, y no precisamente por cargar mi equipaje, más por cargar una vida tan desordenada y mierda que he tenido, en ese lugar haber encontrado paz de una forma casi automática, fue genial; esa noche no recuerdo haber tenido las fuerzas de ni si quiera haber soñado…lo único que me movió fue haber escuchado que alguien murmuraba mi nombre varias veces, pero al despertar sentí que eran las olas del mar que lo repetían sin parar…

Cuando tuve la fuerza de abrir los ojos, sentí que había dormido una eternidad, eran las 6 de la mañana, a lo cual no existía más remedio que levantarme, sí, me sentía renovado…después de una ducha, donde no necesitas agua caliente, porque de por si sale caliente…me puse mi short, y salí a apreciar el lugar…era magnifico, no podía creer que estaba en medio de un reino pantanal, era indescriptible, aves que no había visto nunca, no digamos las plantas, esto no había tenido la oportunidad de apreciar como se debe el día que llegue, pudo haber sido por la hora, o porque simplemente venia maldiciendo que no tenía señal de celular; a través de unas palmeras y un ancla gigante puedes ver un camino que te lleva directo a ver la orilla del mar, el cual estaba como a 200 metros de la casa…¡fantástico!…que suerte la que tuve, fue lo único que paso por mi mente…

Llegue al comedor/cocina donde ya me estaban esperando unas damas muy simpáticas, una siendo la esposa del guardián y la otra la hija, Doña Dulce y Delmi, cuando me vieron sonrieron y muy amablemente me ofrecieron jugo de naranja, y una taza de café hervido,  preguntaron que quería desayunar, a lo que respondí que no importaba…lo que fuera más sencillo, al preguntar por el guardián, me comentaron que había salido a pescar…que no tardaba en regresar, que ellas estaban para ayudarme en lo que necesitara…el desayuno fue esplendido, me senté a la mesa y sirvieron una diversidad de platos, todos con un toque especial de la región, fue tanta comida que pregunte si había llegado alguien más, o esperábamos a otras personas…lo que respondieron con una negativa…no preste mucha atención, y seguí desayunando…

Ese fue un día de ocio completo, y por lo visto así serian el resto de días…caminar por la playa, horas de horas…ver a lo lejos las fincas de los vecinos…y kilómetros de arena, no podía imaginar el final…después de una mañana de descanso, llego el guardia (le dicen Chon, nunca supe su nombre) y se sentó a la par mía, preguntándome si necesitaba algo, que si todo estaba bien, a lo que solo pude decirle que todo era magnifico…él simplemente sonrió…

Le pregunte de la pesca que había visto que salía muy temprano, y me dijo que salen en la primera hora del día, para no perturbar el espíritu de ella, y ademas que los cuide en su lucha con el mar…

… ¿de ella? cuéntame más, le dije –

Pues mire, hace mucho tiempo aquí vivía un extranjero, un gringo así alto y canche, que tuvo una cría hembra con una de por aquí, este cuando supo que la había dejado preñada, se fue huyendo a la capital y no se supo de él…mientras que ella salió linda la muchacha, era distinta a muchas patojas de aquí, todos la pretendían, hacían cola para verla, le llegaban, pero ella no se dejaba de nadie, así paso el tiempo…hasta se llegó a pensar que estaba como embrujada, porque le caían todos los machos, de aquí, los mejores pescadores, los más fuertes, y así hasta los de más billete…y ella no les ponía atención…pero ella se miraba feliz…siempre se miraba feliz…aprendió a pescar, era así bien pilas, ayudaba en casa…cazaba en el pantano…era muy diferente a todas las mujeres de por aquí…pero a todos nos llega ese momento de enamoramiento, como dicen un roto para un descocido…y vino el hijo del dueño de la finca junto al faro…se conocieron en la playa, y ese mismo día él la hizo suya, allí en la arena…fue algo así como de magia, ambos se querían mucho…así muchísimo, ella pasaba todo el tiempo con él, y él no podía dejar de pensar en ella…se deseaban todo el tiempo…era un amor muy raro por aquí…al final de un tiempo, él quería llevarse a la niña a vivir con él en la capital…y salió a hacer todos los arreglos necesarios, para pedir su compromiso y al parecer quería desposar a la muchacha…ella no supo nada de él por un tiempo, y se miraba su desesperación y tristeza en su rostro…no dormía, no comía…lo esperaba sentada debajo del faro, día y noche…ya usted se dio cuenta que aquí no estamos muy comunicados, dice…después de tanto esperar…llego el chisme que lo habían visto en puerto…y venia en camino por la muchacha…al ella escuchar eso regreso a esa felicidad que la distinguía, la verdad todos nos alegramos por ella…imagínese…su gran amor venia por ella…el día que tomo la lancha para venir, hubo mal clima…pésimo clima…parecía que algo no quería que este enamorado llegara a su destino, muchos le dijeron que saliera otro día del puerto, pero él desesperado por ver a su amor…salió con dos lancheros expertos, de esos que todo lo pueden en el mar…y adivine ¿què paso?, esa lancha, esa única lancha que salió ese día, no llego a destino…los vientos arreciaron, las olas y marea era fuertísima…nunca habíamos pasado por una tempestad así, el mar entro hasta el canal del pantano…nos inundamos, fue algo nunca vivido aquí…lo más misterioso que así, como comenzó así termino, de inmediato salimos todos en lanchas, porque sabíamos que ellos venían en camino, a buscar…no le miento que buscamos, y buscamos, y buscamos por horas…y fue como si el mar se los hubiera tragado, fueron horas de horas, y nada…al regresar ella estaba en la orilla, tenía una mirada de esperanza, la cual cambio así inmediato, al ver nuestro regreso no triunfal…fue como si le hubiera sacado la vida en ese momento…y lloro…las comadres las trataron de consolar, y nada quería la niña…solo lloraba…no decía nada…muchos dicen que el rey del mar, celoso de ese amor le quito la oportunidad de ser feliz, porque el también amaba a la muchacha…

¿qué paso con la muchacha? – le pregunte

ah…si la muchacha…perdió el brillo, se hundió en tristeza y caminaba entre sollozos y lágrimas en la playa por mucho tiempo, tenía la mirada perdida en horizonte como queriendo encontrar a su amor…dicen que un día, se levantó en los primero rayos del sol, a “pescar”, ella sola tomo su lancha y partió, nunca se supo nada mas de ella…dicen por allí, que cuando paso la reventazón se tiro al mar y nado hasta lo más profundo buscando a su amado…después de que se perdió, pasaron cosas raras…dicen muchos escuchar su voz, llamando su nombre…pero solo aquellos que han perdido un amor, solo aquellos que aun lloran un amor, que tienen el corazón roto…muchos dicen que los llamados los hipnotizan, que llegan al mar y se tiran en busca de ese amor que los lastimo, o que no han olvidado…algunos que quedan vivos, juran haberla visto, en la orilla y que ella los salva de ahogarse, pero amanecen con grandes moretes en el cuerpo, medio ahogados en la orilla del faro, cabal donde ella se sentaba a esperar…pues, no sé, eso cuentan los que han quedado vivos…por eso tomamos la tradición de pedirle su ayuda en la pesca, su protección, y salir después de la hora que se estima que ella salió al mar, nunca antes…es de mala suerte…

…quede fascinado con la historia, no lograba sacarme de la mente como alguien podría llegar a amar tanto a alguien que dio su vida por estar con él, y seguramente estarán en el fondo del mar, riendo y amándose como se merecen…después sentí un escalofrió, ya que recordé de las voces que llamaron mi nombre una noche antes; la cabeza me comenzó a jugar de una manera no justa…ya que me acababan de romper el corazón, y no la he podido olvidar…

…esa noche sucedió, la historia se volvió realidad, me fui a recostar cuando sentí un manto suave acariciar mi espalda, no bien despierto escuche como me llamaban de nuevo, y eras tú, si tú la que me rompió el corazón, por la que pase noches en vela, y en algún momento llore otras más…te seguí, te busque…y efectivamente, sentía esa presión de irte a buscar, salí corriendo y llegue a la orilla del mar…me sentía completamente despierto, cuál fue mi sorpresa que cuando me tire a buscarte, no fue tu rostro el que vi, más el de una muchacha, con rasgos similares a los lugareños…era la muchacha de la historia, que me llevaba al mar…y no podía decir que no…trate, luche, ni mi mente, ni mi cuerpo me hacían caso…trate de gritar y no pude emitir un sonido; ya que era demasiado tarde, estaba tragando agua…me estaba ahogando, y fue cuando paso lo que al final me salvo, subí la mirada para decir adiós, cuando vi una silueta…y sentí como de alguna forma me tomaron del brazo, me jalaron de tal fuerza, que no pudieron contenerme bajo el agua…lo otro que recuerdo, es que sentí tu aroma, y tu dulce voz diciéndome: – “no es tu momento aun”…entre abrí los ojos…a lo lejos observe tu silueta…

Amanecí tirado en la orilla del mar, frente a mi estaba el imponente faro…en las piernas me aparecieron unos moretes, como si alguien me hubiera jalado con una fuerza descomunal…el hombro derecho lo tenía zafado, y los dedos marcados en el antebrazo como si dos personas me hubieran querido partir en dos…esa es mi historia…ese fue el final, y el inicio de un año más…

Compartida y escrita por: Mr. J