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Se funda el relato en la confesiòn que ante un sacerdote que le asistiò en los ùltimos momentos de vida, a principios del pasado siglo, hizo un indio màs que centenario que no quiso se perdiera el secreto confiado a èl por su padre y que ya venìa del tiempo de su abuelo. Consistìa en lo siguiente:

Yo desciendo de Titu-Atauchi, cacique de Moquegua en los tiempos de Atahualpa. Cuando los españoles se apoderaron del inca, èste enviò un emisario a Titu-Atauchi con la orden de que juntase oro para pagar su rescate. El noble cacique reuniò gran cantidad de tejos de oro, y en los momentos en que alistaba para conducir este Tesoro a Cajamarca recibiò la noticia del suplicio de Atahualpa. Titu-Atuchi escondiò el oro en la gruta que existe en el alto de Locumba, se acostò sobre el codiciado metal, y se suicidò. Su sepulcro està cubierto de arena fina hasta cierta altura: encima hay una palizada de pacaya, y sobre èstos gran cantidad de esferas de caña, piedras, tierra y cascajo. Entre las cañas se encontrarà una canasta de mimbre y el esqueleto de un loro.

Confiaba el indio Cristiano este secreto al cura con el encargo de que, si llegaba a destruirse la iglesia de Locumba, sacara el oro aquèl y lo gastase en edificar un nuevo templo. Pasaron años y no fue la iglesita la que pereciò, sino la vida terrenal  del buen cura, quien cuidò de transmitir el secreto a su successor. Este sì que, en 1833, vio hundirsela iglesia de Locumba en un terremoto, y creyò llegado el momento de poner en pràctica lo que el Viejo y devoto indio habia encargado. Reuniò a algunos de los principales vecinos y entre todos empezò a realizarse la empresa del descubrimiento, para la cual necesitaban a los indios. Cuantos pormenores se sabìan resultaban exactos, pero al llegar al hallazgo del esqueleto del loro, de gran importancia para los indios, amotinaronse èstos, y amenazaron sin asesinar a todos los blancos si continuaban profanando la tumba del cacique.

Transcurriò màs de un cuarto de siglo antes no volvieron a reanudarse aquellos trabajos, gracias a al iniciativa de un coronel que habia sido en Lima ministro de la Guerra y que fue a establecerse  en una hacienda que poseìa en Locumba. Formò una sociedad y se practicaron nuevas excavaciones con buen èxito, hasta que los indios volvieron a huir aterrorizados, y solo a fuerza de aguardiente que los emborrachara se logrò que, bien o mal, continuaran los trabajos. Al fin fue descubierto el cadàver del cacique, como quien consigue un gran triunfo…; pero al ir a tocarlo un mayordomo, se oyò un espantoso ruido subterreano, estallò un terremoto que hizo huir a todos despavoridos, se hundieron las casas al abrirse la tierra, brotaron del suelo borbollones de agua fetida, y la tumba del cacique volviò a quedar cubierta; pero esta vez de escombros.

Despues de esto ¿quièn iba a convencer a los indios de que no estaban cargadìsimos de razòn en mantener sus supersticiones? Bien se habìan realizado allì sus augurios contra los buscadores de oro que se atrevieran a profanar la tumba del cacique.

Perés, Ramón. (1973). La Leyenda y el Cuento Populares. Barcelona: Editorial Ramon Sopena, S.A

… ¿Qué es paz?…¿qué es para ti un tesoro?…para mí, es poder ver el verde del bosque sin que nada más me perturbe, me moleste, es caminar tranquilo en la calle con la persona que amo, es verte sonreír en persona o bien en mis sueños, es saber que tengo un futuro por delante, y no puedo evitar dejar de desear vivirlo, es saber que nunca me voy a dar por vencido, es apreciar la belleza de esa abejita comiendo poco a poco la miel de las flores, es sacarte mil sonrisas y si puedo hasta lágrimas de felicidad con cada suspiro, es levantarme por las mañana y pensar en ti, es recostarme en un parque y ver tu rostro sonreír, en mi mente, mi imaginación, soñar despierto y sentir tu aroma, tus caricias…esos recuerdos, y todos los que formamos, son mi tesoro, lo que me da paz…y todo lo que forma mi ser…

…gracias por estar allí…gracias por ser quien eres…gracias por endulzar mi vida, día tras día…esto es para ti…

…aun así no lo puedo compartir en vida, más que con tu espíritu que me visita…así te puedo decir, que no dejo de ser feliz al verte sonreír…

 

Compatida por: Mr. J

El cerro atravesado se localiza en la parte este de la ciudad de La Paz Baja California Sur, muy cerca de la calzada Margarita Maza de Juárez conocida también como Alta Tensión. Hace 50 años cuando  todavía no se poblaba esa zona, las personas lo veían con temor y poca gente se atrevía a recorrerlo, por culpa de la siguiente leyenda.

“En el siglo XVI, cuando eran constantes los saqueos a los barcos por parte de los piratas, se dio un naufragio en el Golfo de Cortés, por el cual se dio la llegada del aventurero o pirata llamado Tefall Lamartine, junto a su compañero de aventuras. Los dos desembarcaron en una frágil canoa en Punta Prieta y de ahí siguieron su travesía a pie pasando por las orillas del pequeño poblado de La Paz.

Ambos cargaban un pesado cofre que contenía joyas de oro y plata que despertaban la codicia del compañero de Lamartine. Durante el duro recorrido se vieron envueltos en fuertes discusiones hasta llegar a un lugar del cerro atravesado donde hoy se ven unos viejos arboles de San Juan, donde continuaron discutiendo toda la noche.

Tefall era desconfiado y ambicioso, así que al dormirse su compañero, toma su pistola y lo asesina, después de esto cavo un profundo agujero donde enterró el cadáver junto al tesoro.

Han pasado muchos años y los caminantes que se acercan al sitio cerca de la media noche, ven en el tronco de uno de los arboles viejos una pequeña luz que indica donde está enterrado el tesoro. Se han realizado numerosas expediciones buscando el tesoro pero ninguna ha dado resultados, algunos aseguran haber visto al pirata que se aparece en las noches de luna y el espectro desaparece en los arbustos haciendo que los buscadores de tesoros huyan de inmediato.

Se cuenta que un grupo de personas en el que había niños incluidos, subieron el cerro atravesado y hallaron una losa semienterrada con dos eslabones de fierro, trataron entre todos de levantarla pero les fue imposible, decidieron volver al día siguiente con la herramienta necesaria, pero misteriosamente  por más que buscaron el lugar y la lápida, no dieron con ellos.

Increíble leyenda relatada por Leonardo Reyes Silva en su libro “Mitos, leyendas y tradiciones sudcalifornianas”, pero  en un periódico donado al Archivo Histórico Pablo L. Martinez, podríamos encontrar un increíble y probable desenlace a esta leyenda.

“Diario Ultimas noticias” 3 de Septiembre de 1959.
La noticia que nos podría dar la pista del destino del tesoro del Pirata Tefall Lamartine es la siguiente:

“Se sabe que dos Zacatecanos habían encontrado un tesoro en las cercanías del cerro “Atravesado”, este que había sido la obsesión de varios investigadores, fue encontrado a 300 metros del revolucionario Gregorio Osuna, situada a pocos metros de la colonia Olivos. Inmediatamente después de consumado el hallazgo los afortunados colonos pusieron pies en polvorosa, huyendo con el cofre. Esto que a muchos podría parecer una noticia descabellada fue asegurada por varios leñadores del barrio de la tenería quienes según ellos vieron de cerca la labor de rescate emprendida por los zacatecanos.”

Es un hecho que se encontró un tesoro en el cerro atravesado, solo queda el misterio si será del ambicioso Tefall que mantenía embrujado el cerro o algún otro entierro, lo único seguro es que ya sea que el tesoro siga o no en el lugar, no sería extraño seguir viendo el fantasma del pirata vagar por el cerro atravesado, ya sea cuidando su tesoro o buscándolo.

Compartida por: Gilberto Ortega Avilés