Tag: tristeza

En la empresa donde estoy trabajando uno de los socios me dio la oportunidad de poder visitar un lugar bellísimo y escondido de mi hermoso país, después de 6 horas de viaje en carretera y 45 minutos en lancha, llegamos a una finca “El Paraíso Perdido” en medio de la nada, rodeados de océano y pantanos, pude divisar 6 ranchos de visitas, la casa patronal, una sección de hamacas, y un rancho adaptado a ser la cocina y comedor, al momento de mi llegada, nos esperaban los ayudantes de la finca (ósea el guardián y su familia), personas que al verlas sonreír no despiertan ningún tipo de malicia, más seguridad y un alma pura, ayudaron con mi equipaje; y evitar que casi me ahogara al bajarme de la lancha, tropezarme con la orilla de la misma y caer directo al mar, en ese momento una intrépida mano me agarro de la camisa y saco de un tirón a flote…(no puedo dejar de sonreír al recordarme de ese momento)

Me dieron el mejor hospedaje del lugar, algo sencillo, mas no faltaba ninguna comodidad en la misma, simplemente la vista era una maravilla, todo alrededor era tal y como dice el nombre un “Paraíso”; No había nadie más hospedado en la finca, que hermoso tener este lugar solo para mí, mi pensamiento, mi…un merecido descanso…forzosamente me desconecte del mundo, sin tecnología, casi no se lograba señal de celular, mucho menos Internet, tras lograr de alguna forma encontrar un lugar especial y cabe mencionar único lugar donde raras veces entraba señal, aprovechaba para ver que estaba sucediendo leyendo alguna red social, sin embargo era una paz, estar lejos de todo…olvidarse de todo…de todo…

Caí rendido la primera noche, y no precisamente por cargar mi equipaje, más por cargar una vida tan desordenada y mierda que he tenido, en ese lugar haber encontrado paz de una forma casi automática, fue genial; esa noche no recuerdo haber tenido las fuerzas de ni si quiera haber soñado…lo único que me movió fue haber escuchado que alguien murmuraba mi nombre varias veces, pero al despertar sentí que eran las olas del mar que lo repetían sin parar…

Cuando tuve la fuerza de abrir los ojos, sentí que había dormido una eternidad, eran las 6 de la mañana, a lo cual no existía más remedio que levantarme, sí, me sentía renovado…después de una ducha, donde no necesitas agua caliente, porque de por si sale caliente…me puse mi short, y salí a apreciar el lugar…era magnifico, no podía creer que estaba en medio de un reino pantanal, era indescriptible, aves que no había visto nunca, no digamos las plantas, esto no había tenido la oportunidad de apreciar como se debe el día que llegue, pudo haber sido por la hora, o porque simplemente venia maldiciendo que no tenía señal de celular; a través de unas palmeras y un ancla gigante puedes ver un camino que te lleva directo a ver la orilla del mar, el cual estaba como a 200 metros de la casa…¡fantástico!…que suerte la que tuve, fue lo único que paso por mi mente…

Llegue al comedor/cocina donde ya me estaban esperando unas damas muy simpáticas, una siendo la esposa del guardián y la otra la hija, Doña Dulce y Delmi, cuando me vieron sonrieron y muy amablemente me ofrecieron jugo de naranja, y una taza de café hervido,  preguntaron que quería desayunar, a lo que respondí que no importaba…lo que fuera más sencillo, al preguntar por el guardián, me comentaron que había salido a pescar…que no tardaba en regresar, que ellas estaban para ayudarme en lo que necesitara…el desayuno fue esplendido, me senté a la mesa y sirvieron una diversidad de platos, todos con un toque especial de la región, fue tanta comida que pregunte si había llegado alguien más, o esperábamos a otras personas…lo que respondieron con una negativa…no preste mucha atención, y seguí desayunando…

Ese fue un día de ocio completo, y por lo visto así serian el resto de días…caminar por la playa, horas de horas…ver a lo lejos las fincas de los vecinos…y kilómetros de arena, no podía imaginar el final…después de una mañana de descanso, llego el guardia (le dicen Chon, nunca supe su nombre) y se sentó a la par mía, preguntándome si necesitaba algo, que si todo estaba bien, a lo que solo pude decirle que todo era magnifico…él simplemente sonrió…

Le pregunte de la pesca que había visto que salía muy temprano, y me dijo que salen en la primera hora del día, para no perturbar el espíritu de ella, y ademas que los cuide en su lucha con el mar…

… ¿de ella? cuéntame más, le dije –

Pues mire, hace mucho tiempo aquí vivía un extranjero, un gringo así alto y canche, que tuvo una cría hembra con una de por aquí, este cuando supo que la había dejado preñada, se fue huyendo a la capital y no se supo de él…mientras que ella salió linda la muchacha, era distinta a muchas patojas de aquí, todos la pretendían, hacían cola para verla, le llegaban, pero ella no se dejaba de nadie, así paso el tiempo…hasta se llegó a pensar que estaba como embrujada, porque le caían todos los machos, de aquí, los mejores pescadores, los más fuertes, y así hasta los de más billete…y ella no les ponía atención…pero ella se miraba feliz…siempre se miraba feliz…aprendió a pescar, era así bien pilas, ayudaba en casa…cazaba en el pantano…era muy diferente a todas las mujeres de por aquí…pero a todos nos llega ese momento de enamoramiento, como dicen un roto para un descocido…y vino el hijo del dueño de la finca junto al faro…se conocieron en la playa, y ese mismo día él la hizo suya, allí en la arena…fue algo así como de magia, ambos se querían mucho…así muchísimo, ella pasaba todo el tiempo con él, y él no podía dejar de pensar en ella…se deseaban todo el tiempo…era un amor muy raro por aquí…al final de un tiempo, él quería llevarse a la niña a vivir con él en la capital…y salió a hacer todos los arreglos necesarios, para pedir su compromiso y al parecer quería desposar a la muchacha…ella no supo nada de él por un tiempo, y se miraba su desesperación y tristeza en su rostro…no dormía, no comía…lo esperaba sentada debajo del faro, día y noche…ya usted se dio cuenta que aquí no estamos muy comunicados, dice…después de tanto esperar…llego el chisme que lo habían visto en puerto…y venia en camino por la muchacha…al ella escuchar eso regreso a esa felicidad que la distinguía, la verdad todos nos alegramos por ella…imagínese…su gran amor venia por ella…el día que tomo la lancha para venir, hubo mal clima…pésimo clima…parecía que algo no quería que este enamorado llegara a su destino, muchos le dijeron que saliera otro día del puerto, pero él desesperado por ver a su amor…salió con dos lancheros expertos, de esos que todo lo pueden en el mar…y adivine ¿què paso?, esa lancha, esa única lancha que salió ese día, no llego a destino…los vientos arreciaron, las olas y marea era fuertísima…nunca habíamos pasado por una tempestad así, el mar entro hasta el canal del pantano…nos inundamos, fue algo nunca vivido aquí…lo más misterioso que así, como comenzó así termino, de inmediato salimos todos en lanchas, porque sabíamos que ellos venían en camino, a buscar…no le miento que buscamos, y buscamos, y buscamos por horas…y fue como si el mar se los hubiera tragado, fueron horas de horas, y nada…al regresar ella estaba en la orilla, tenía una mirada de esperanza, la cual cambio así inmediato, al ver nuestro regreso no triunfal…fue como si le hubiera sacado la vida en ese momento…y lloro…las comadres las trataron de consolar, y nada quería la niña…solo lloraba…no decía nada…muchos dicen que el rey del mar, celoso de ese amor le quito la oportunidad de ser feliz, porque el también amaba a la muchacha…

¿qué paso con la muchacha? – le pregunte

ah…si la muchacha…perdió el brillo, se hundió en tristeza y caminaba entre sollozos y lágrimas en la playa por mucho tiempo, tenía la mirada perdida en horizonte como queriendo encontrar a su amor…dicen que un día, se levantó en los primero rayos del sol, a “pescar”, ella sola tomo su lancha y partió, nunca se supo nada mas de ella…dicen por allí, que cuando paso la reventazón se tiro al mar y nado hasta lo más profundo buscando a su amado…después de que se perdió, pasaron cosas raras…dicen muchos escuchar su voz, llamando su nombre…pero solo aquellos que han perdido un amor, solo aquellos que aun lloran un amor, que tienen el corazón roto…muchos dicen que los llamados los hipnotizan, que llegan al mar y se tiran en busca de ese amor que los lastimo, o que no han olvidado…algunos que quedan vivos, juran haberla visto, en la orilla y que ella los salva de ahogarse, pero amanecen con grandes moretes en el cuerpo, medio ahogados en la orilla del faro, cabal donde ella se sentaba a esperar…pues, no sé, eso cuentan los que han quedado vivos…por eso tomamos la tradición de pedirle su ayuda en la pesca, su protección, y salir después de la hora que se estima que ella salió al mar, nunca antes…es de mala suerte…

…quede fascinado con la historia, no lograba sacarme de la mente como alguien podría llegar a amar tanto a alguien que dio su vida por estar con él, y seguramente estarán en el fondo del mar, riendo y amándose como se merecen…después sentí un escalofrió, ya que recordé de las voces que llamaron mi nombre una noche antes; la cabeza me comenzó a jugar de una manera no justa…ya que me acababan de romper el corazón, y no la he podido olvidar…

…esa noche sucedió, la historia se volvió realidad, me fui a recostar cuando sentí un manto suave acariciar mi espalda, no bien despierto escuche como me llamaban de nuevo, y eras tú, si tú la que me rompió el corazón, por la que pase noches en vela, y en algún momento llore otras más…te seguí, te busque…y efectivamente, sentía esa presión de irte a buscar, salí corriendo y llegue a la orilla del mar…me sentía completamente despierto, cuál fue mi sorpresa que cuando me tire a buscarte, no fue tu rostro el que vi, más el de una muchacha, con rasgos similares a los lugareños…era la muchacha de la historia, que me llevaba al mar…y no podía decir que no…trate, luche, ni mi mente, ni mi cuerpo me hacían caso…trate de gritar y no pude emitir un sonido; ya que era demasiado tarde, estaba tragando agua…me estaba ahogando, y fue cuando paso lo que al final me salvo, subí la mirada para decir adiós, cuando vi una silueta…y sentí como de alguna forma me tomaron del brazo, me jalaron de tal fuerza, que no pudieron contenerme bajo el agua…lo otro que recuerdo, es que sentí tu aroma, y tu dulce voz diciéndome: – “no es tu momento aun”…entre abrí los ojos…a lo lejos observe tu silueta…

Amanecí tirado en la orilla del mar, frente a mi estaba el imponente faro…en las piernas me aparecieron unos moretes, como si alguien me hubiera jalado con una fuerza descomunal…el hombro derecho lo tenía zafado, y los dedos marcados en el antebrazo como si dos personas me hubieran querido partir en dos…esa es mi historia…ese fue el final, y el inicio de un año más…

Compartida y escrita por: Mr. J

Más que una leyenda de fantasmas es una historia real, relatada en el libro “Mar Roxo de Cortés, Biografía de un Golfo” por Fernando Jordan.

Su nombre era Wilhem Winkle, originario de Alemania, estudio ingeniería en minas y después de nacionalizarse estadounidense, se vino a la Isla San José a trabajar.

Después de terminar con sus labores mineras, todos los trabajadores se fueron en un barco enviado por los jefes (cien obreros y familia.). Todos menos Winkle.

Los habitantes de la isla aseguran que Winkle estaba cuerdo cuando sus compañeros dejaron la isla, que incluso después del último pago que se hizo les dio ánimos y se miraba sonriente.

Fueron inútiles los esfuerzos de sus amigos para convencerlo que se fuera con ellos, y fueron los primeros en llamarlo “loco”, como ya habían levantado el campamento, se quedaría solo en la isla desértica, sin hogar, sin ropa y sin víveres. Winkle solo alzo los hombros y dijo: “Me quedo.”

Los pescadores que tenían su campamento cerca, solo lo observaban de lejos, y vigilaban sus movimientos, como cuando se quedaba fijamente mirando la cumbre de la montaña, cuando se quedaba sentado en la playa. O cuando deambulaba por las orillas.

Los pescadores llegaron asegurar que no dormía ni comía nada, que solo se la pasaba mirando al horizonte como si nada más importara.

Por las noches observaban como desde la cueva que vivía, encendía una fogata, la cual alimentaba los temores de los pescadores que desde lejos, lo observaban, ellos jamás le dirigieron la palabra ya que estaban demasiado sugestionados por las historias que se contaba respecto a él.

Otros pescadores aseguraban que se la pasaba recorriendo la isla buscando pepitas de oro y madre perla. Pero esto no lo pudieron comprobar porque jamás le hablaron.

Tiempo después los pescadores encuentran el cuerpo, el cual llevaba muerto varios días, y había comenzado a ser comido por la fauna local.

Fue enterrado por los pescadores, y la leyenda comenzó a crecer más porque ahora decían que se aparecía el fantasma del loco y que incluso en las noches se miraba el fuego encendido desde el interior de la cueva donde vivió Winkle.

Wilhem no dejo nada que pudiera dejar pistas de sus acciones, solo una intrigante frase grabada en la pared de la cueva, en su idioma natal “ Freihiet durch Einsamkeit” que en  español significaba “la soledad como vía a la libertad”

Compartida por: Gilberto Ortega Aviles

Angustia, amanece conjunta con mi día, al haber soñado tu muerte, y tu recostada sin vida, en mis brazos estas…no soporto el pesar y mi locura instantáneamente florece, mi demonio destruye sin dudar a esa persona que en mis sueños y aún no conozco perturbó mi paz…abrí mis ojos y no te encuentro, te llamo, no una, sino varias veces y no obtengo la repuesta para tranquilizar mi pesar… mis emociones se revuelven en mi corazón que me sofoca y a punto de sentir las lágrimas rodar por mis mejillas me encuentro…cuando…

…te trato de localizar de nuevo, insistentemente…hasta que al final escucho tu balbucear…necesito verte, abrazarte, olerte y nunca soltarte…tú, mi amor, me haces una mejor persona, con tu coquetería diaria, para que te tome en mis brazos, y compartamos el mismo cariño, el mismo amor, la misma felicidad, nuestra felicidad…nos volvamos uno solo, almas destinadas a estar unidas, padre e hija…y si, esto es una realidad…porque mi amor yo a tu lado siempre estaré, siempre te protegeré, y así dejé de vivir o existir me aseguraré que en tu alma y corazón una marca de amor dejaré…por qué por ti estoy hecho y destinado a hacerlo todo y darlo todo…tendrás esa figura que yo nunca tuve jamás, ya que en mí, tú, mi amor, un padre siempre tendrás…te amo, N…

 

Compartida por: Mr. J

Esta historia la escuché hace muchísimo tiempo, ahora es momento de compartirla…una sabia señora siempre decía que yo iba a encontrar dos maneras de seguir adelante, una a través de los ojos de la vida, y otra a través de los ojos de la muerte, por lo que ella me cuenta lo siguiente…

Hace mucho tiempo, cuando el tiempo no era aún tiempo, la vida y la muerte eran unidas, las dos de inigualable belleza, gran corazón, muy similares en muchas características, como bien diferentes en otras, lo que más las diferenciaba era el deseo de ser vistas por otros seres, la vida era humilde, sabia y reconocía perfectamente que era bella por dentro y fuera, la muerte era hermosa, un ejemplar divino, mas le encantaba que otros seres se lo recordaran, su vanidad era demasiado grande, no sabía cómo darse su lugar, y siempre buscaba que otros le admiraran…

…con el tiempo, se decidió el nacer del hombre, con su magnífica figura…ambas admiradas por este, desearon conocerlo, mas bien poseerlo, poco a poco se le acercaron, le coquetearon y a su vez ofrecieron miles de regalos; el hombre incrédulo de su suerte, se fue admirado por ambas. Pasando el tiempo, llego el punto donde la vida le otorgó toda su belleza emocional y física por igual, le enseñó el encanto de sus alrededores, lo guio por un buen camino, un camino difícil, lleno de tropiezos, sin embargo siempre estuvo a su lado, animando para que nunca se diera por vencido, esto enseñó al hombre a ser fuerte, perseverante…aun este no se diera cuenta que la vida siempre estaba a su lado, ella entre las sombras, siempre estaba ayudándolo a seguir adelante, el hombre satisfecho, con la vida, decidió rendirle homenaje a esta, y ella agradecida le otorgo su más grande regalo que fue un destino, bello, en paz, lleno de tranquilidad, sereno…

…al ver, la muerte de la felicidad que poseía el hombre con su vida, decidió ofrecer por igual, y haciendo del camino del hombre más fácil, lo hizo desearla, se creó esa conexión de dos amantes y este opto por seguirla ciegamente, a desearla, él loco por ella no le importó dejar a un lado su vida, pero la muerte estaba llena de sorpresas, porque ella no daba nada sin esperar nada a cambio…ella lo deseó sin igual, pero ella a escondidas del hombre deseaba a las sombras que la seguían…secretos, mentiras se fueron tejiendo sobre lo que la muerte ofrecía, nunca le fue honesta al hombre, siempre manipulaba la situación de forma que él se sintiera mal…el hombre enamorado de sus virtudes, se comenzó a entregar, mas la muerte solo deseaba ser vista, querida por alguien más, por lo que comenzó a absorber el alma de este, su espíritu, su felicidad; el hombre opacándose y sintiendo una tristeza profunda porque no era correspondido de la misma forma que la muerte pedía, comenzó a ocultarse en la oscuridad…el hombre ya estando por desfallecer, entre una perdición total, se le acercaron las mismas sombras que seguían a la muerte, estas se dieron cuenta del daño que ella le hacía, y sin dudarlo le enseñaron toda la verdad hasta guiar al hombre a descubrir todas sus mentiras…este cayó en trance de tristeza intensa…pensando en dejarlo todo a un lado…

…el hombre defraudado comenzándose a hacer a un lado, y la muerte mostrando frente a él a sus amantes, le rogó que no lo buscara más…esta guiada por los celos, y sin saber lo que sucedía a su espalda. La muerte lo buscaba con insistencia, pero con más mentiras luego de ver que lo perdía, ya que el hombre después de estar tan ciego, comenzó a ver la luz (gracias a las sombras de la muerte)…trató de salir del oscuro callejón donde se había encerrado, y meditó cómo se había alejado de su vida, y cada vez más del destino que tanto había esperado…la muerte en un momento de desesperación le ofreció un destino, el cual fue perdido con el tiempo, malos cuidado por mantener su apariencia y vanidad…oh sorpresa para el hombre, otra mentira…un destino falso, manipulado por la muerte para tenerlo de nuevo a sus pies…

…el hombre débil, cayó muchísimas veces a los pies de la muerte, aún sabiendo ya de todas las mentiras que ella le decía, el seguía allí, ¿era esto algún embrujo?, nunca lo sabremos…

…sin embargo la vida, con paciencia, paz y tranquilidad, buscó al hombre nuevamente, y ofreciendo miles de regalos de trabajo, realización y ayudándolo a levantarse, limpiándole todas sus heridas, le dio una oportunidad más, le mostró su destino, un camino muy difícil de seguir y comenzar, el cual acaricio al hombre con ternura…

…después de un tiempo el hombre comenzó el nuevo camino, hizo frente a su destino junto a su eterna vida…

…este buscó a la muerte, y está en una orgia de sombras, al verlo lloró, mas cuando se acercó a él, este solo pudo decir, recuerda que – “El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso, ni jactancioso, ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente. El amor no se deleita en la maldad, sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor es sacrificio. Es poner la felicidad de alguien por encima de la tuya”–

…ese día la muerte aprendió una lección, dada por un mortal…y hasta la fecha sigue luchando consigo misma…y oculta su tristeza aprovechándose de cuantas almas débiles encuentra en su camino, y creen su falsa bondad…

Contada por: Lichita

Dedicada: a ti

Compartida por Mr. J

Pasadizo antiguo, ¿un castillo?, ¿una casa?, ¿una bodega?…se observa la tempestad a través de las ventanas, suenan los truenos, una luz en cegadora de un rayo sustrae la tranquilidad dentro de mi corazón, te veo frente a mí, vestido blanco suelto, transparente, te rodean tres demonios, tu mirada no se fija que estoy frente a ti, más grande es el gozo y satisfacción que sientes al ser violada por ellos, en pleno éxtasis… sientes mi presencia… me volteas a ver y… te burlas de mí… me observas fijamente y una lagrima negra cae en tu mejilla… siento un gran temor, tiemblo y siento cómo pierdo mi vida, cómo esa lagrima absorbe mi ser… caigo de rodillas… no puedo respirar… la mano de un niño me ayuda a levantarme y dice:

– ¿Papi?

Me despierto de un salto, veo al niño frente a mi cama y repite:

– Adiós…

Mas el que muere soy yo…

Compartida por: Mr. J

¡Hora de visita! – gritan; abro los ojos y veo las 3:33am en punto, atravesando mi catre veo tu silueta, vagando de un lado a otro, nuestro hijo en un brazo y una vela negra en la otra, me brinca el corazón de emoción; ¿Amor?…, no respondes, no puedo moverme, me cuesta respirar, y siento el tuyo cerca y de alguna forma lejos, me volteas a ver, vuelvo a sentir tu mirar lleno de odio, y como se ha ido transformando tu sonrisa en una risa de locura, tiras la llama sobre el niño, este está siendo quemado y llora…tu sonríes, y observas como tus demonios me atrapan sobre el colchón, no puedo moverme, no puedo hablar, no puedo hacer nada más que observar como lentamente se quema el cuerpo de…nuestros sueños…

…extiendes una mano y soplas sus cenizas en mi rostro…súbitamente estoy libre…te has ido con tus demonios, momento, me has dejado los míos….

Compartida por: Mr. J

Acostado en cama, silencio alrededor, tranquilidad total, vacío de horas, paz demoníaca, sentí tus caricias en la espalda, soledad total, tu seguidilla de  besos en mi nuca, tu aliento putrefacto…temía por mi vida…y así te busqué …mas solo encontré el roce de tu vestido de seda, en tu huida, y las marcas de la muerte en mi cuello…

Compartida por: Mr. J

Te encontré en mis sueños, en un camino rodeado de árboles, tu ibas caminando por delante, vestido blanco de lino, al darte alcance y poder rozar mis dedos en los tuyos, sentir el aroma de tu perfume, volteaste…me absorbió tu mirar, la demoníaca negrura de tu pupilas se clavaron en mi alma…lentamente separaste los labios, absorbiste mi último suspiro…ese fue mi último sueño…

Compartida por: Mr. J

 

—No hija, ya te he dicho una y mil veces que Eduardo no te conviene para esposo, no tiene ningún porvenir, es un bohemio; no es por deseárselo, pero en una de tantas va a parar muy mal…

Los regaños constantes torturaban la mente de María del Rosario, que enamorada de Eduardo, le importaban poco sus vicios y lo que de él se dijera. Estaba dispuesta a llevar hasta el último momento su noviazgo con el apuesto músico que era el motivo de su vida, el hombre que ella realmente amaba con todas las fuerzas de su ser. Los domingos cuando los padres de María del Rosario disponían llevarla a sitios de recreo; ella ponía cual­quier pretexto para quedarse en casa, sobornar a la criada y verse a solas con Eduardo.

El muchacho se la ingeniaba para saltar por la parte trasera de la casa y verse en el amplio jardín con la mujer de sus sueños. Cuando él sabía que los padres no estaban, aprovechaba para llevar su pequeño estuche y sacar el violín para que su amada escuchara lo que él tocaba, con sentimiento y dedicatoria para la mujer que él amaba intensamente. Las visitas se sucedieron una tras otra y a pesar de que los padres se seguían oponiendo a las relaciones, ella cada día lo amaba más y más

aquel amor platónico llegó a un extremo trágico cuando a Eduar­do le negaron definitivamente la amistad de María del Rosario al enviarla lejos del solar patrio, rumbo a un colegio inglés de donde no regreso jamás.

Eduardo se dedicó a la bebida, llegando al extremo de dar conciertos en los fondines de baja estofa. Ganaba únicamente para beber licor, para ahogar sus penas y olvidar un pasado que le atormentaba brutalmente. Por aquellos lejanos años había pequeños bares donde la pianola, la guitarra o bien la marimbita de acero hacia más agradable el momento a los parroquianos. Eduar­do, en uno de esos laboraba, ejecutando con su violín las más bellas canciones románticas de la época, haciendo estremecer el corazón de los bohemios que allí tomaban alegremente.

—Guayo, tocate algo de la Viuda Alegre —solicitaban loa consumidores—. El pago era otra copa repleta que él tomaba para sumirlo más en la desesperación, en el vicio y en la soledad. Salía despacio, poco a poco cuando cerraban el negocio y ya no había a quien entretener. Eduardo vivía en un pequeño cuarto del Callejón de Santa Teresa, y hacia allí encaminaba sus pasos pensando en alguien que muy lejos estaba, ignorando su desgracia y desesperación. Allí platicando con la almohada y llorando como un niño, se quedaba dormido para despertarse al otro día muy temprano y salir nuevamente con el violín bajo del brazo a dar algunas clases de música a hijos de padres acomodados.

Guayo se conformaba con pasar frente a la casa donde había vivido María del Rosario, con ver el viejo balcón, la puerta grande y otras cosas que le parecían familiares, sentía un alivio transitorio y nuevamente su pensamiento volvía lejos muy lejos, quien sabe a qué regiones distantes.

Un día de tantos que pasaba frente a la casa vio que la Pe­tronila, la criada de confianza salía completamente de luto corriendo hacia la casa de enfrente, Eduardo se quedó como paralizado viendo que el movimiento se acrecentaba a cada minuto, cuando la criada regresó le preguntó con disimulo que pasaba.

—Por Dios Santo don Guayo —exclamó la sirvienta — La niña murió hace 15 días, y hasta hoy supimos la noticia…

La nueva invadió el raquítico cuerpo de Eduardo y lo sa­cudió desde las uñas hasta el cabello, se quedó pensativo a media calle y nuevamente emprendió el camino rumbo a su cuarto del callejón de «Santa Teresa».

De allí no salió hasta tres días después, la tristeza lo agobia­ba y una tos constante lo hacia su víctima, caminaba como un autómata por las calles sin saludar a nadie. Un día de tantos, una mañana lluviosa y gris como su existencia, lo encontraron muerto en el cuartucho de viejo callejón.

Los pocos amigos que tenía, como pudieron reunieron dinero para comprarle un tosco ataúd, meterlo en el mismo y darle cristiana sepultura, cuando le vieron por última vez antes de introducirlo en la fosa, notaron en su cara una sonrisa de

satisfacción, quizá adivinando el próximo encuentro con su ama­da, a la que ya no volvió a ver desde que se fue para siempre.

Contaban los vecinos y especialmente la Petronila que por las noches de luna en el enorme jardín de la casona antigua, se escuchaban sus pasos, y las notas del violín hacían más notorias cuando el viento soplaba en sentido favorable… Al correr de los años y antes de morir, la sirvienta, ya anciana, me contó lo que hoy les relato a ustedes.

 

Bibliografía

Gaitán, H. (1981). La Calle donde tú vives. Guatemala: Editorial Artemis y Edinter, S.A.

Compartida por: Anónimo

País: Guatemala